Iníciate en el arte digital TwistedBrush Pro Studio 17.19


El editor Pixarra nos presenta TwistedBrush, su programa de dibujo orientado al artista que está en cada uno de nosotros, una aplicación potente con la que podrás iniciarte al arte digital plasmando técnicas de pintura existentes o explorando nuevos derroteros artísticos de forma natural.
Un sofisticado y completo programa de dibujo. Brinda una amplia variedad de filtros y herramientas de pintura al óleo, un aerógrafo digital, brochas y pinceles suaves o de cerdas duras, pintura al pastel, así como toda una colección de lápices de colores, plumas, rotuladores de fieltro y una serie de herramientas especificas y uso poco común.

¿Fácil de usar? Todo depende del grado de paciencia y empeño que le pones, aunque en un principio puede parecer algo complicado, el truco se coge rápido. Lo bueno de la interfaz de TwistedBrush Open Studio es que ha sido diseñado para que el usuario pueda aprender a su ritmo, viendo solamente lo que necesita, descubriendo después nuevas herramientas y sutilezas que antes quedaban ocultas.
Por último, cabe resaltar una interesante posibilidad, la de guardar la configuración actual, con sus brochas y filtros, a una especie de plantilla llamada “artset”, para usos posteriores.
TwistedBrush soporta los siguientes formatos: BMP, EMF, GIF, JPG, PCD, PCX, PNG, PSD, TBR, TGA, TIF, WMF, WBMP

20 MB | Windows 2000/XP/Vista/7|Idioma Ingles

Enlace de Descarga: TwistedBrush-Pro-Studio-17.19

Diez motivos por los que no deberías ser diseñador


Generalmente uno encuentra artículos que explican la forma para mejorar en nuestras tareas, pero en este caso, es absolutamente lo contrario, y quizás es más importante darse cuenta a tiempo de las desventajas de una actividad antes de emprenderla, o replantearse seriamente si estamos en el camino correcto.

Aquí los puntos de un excelente artículo de Jacob Gube de SixRevisions que menciona 10 motivos por los cuales no deberíamos convertirnos en diseñadores. Y con esto se refiere a que para ser un buen diseñador se requiere mucha práctica y perfeccionamiento, además de ser una persona creativa casi constantemente.

Motivo #1: No eres artístico

Hay una corriente, y puedo dar fe de esto, que piensa que los diseñadores no son artistas. Y la realidad es que, ser diseñador requiere serlo, y sobre todo con la incursión de las artes electrónicas que habilitan el campo virtual para poblarse con obras.

Los mejores diseños de logos y sitios web surgieron de un garabato en un pedazo de papel. Y no por nada los principales programas de diseño utilizan nomenclatura de las artes para sus herramientas.

Parece algo trillado pero los diseñadores también necesitan ser artistas para resaltar con su trabajo y separarse del resto.

Motivo #2: No sientes pasión por el diseño

Para ser un buen diseñador, debes tener pasión por crear cosas. Y con esto se refiere a no que solamente nos guste o lo toleremos, sino que nuestra fascinación por el diseño nos lleve a necesitar crear todos los días y perfeccionarnos.

Si no son apasionados por el diseño, no se conviertan en diseñadores. La carga de llevar adelante proyectos durante meses, lleva a sentirse frustrado si no se acompaña con empeño y dedicación.

Creo que este punto se puede aplicar a todo lo que se emprende, y no tiene que ver con el diseño exclusivamente, una de las claves para llevar adelante cualquier trabajo con éxito es la pasión con la que se afronta a cada momento.

Motivo #3: Te distraes fácilmente

En estos tiempos que corren la procrastinación se ha puesto de moda y esto atenta terriblemente contra nuestra productividad (eso es sabido), pero en cuestiones de diseño, se necesita permanecer enfocado durante un largo período de tiempo, y suele haber fechas límite que cumplir, por lo que si uno se distrae fácilmente, dedicarse a ser un diseñador de excelencia puede no ser la opción adecuada.

Antes de emprender este viaje deberíamos pensar sobre el tiempo que requiere pasar horas y horas recortando, retocando, buscando combinaciones adecuadas hasta la perfección pixel.

No es que esto sea constante ni mucho menos, pero en muchos momentos se encontrarán con la necesidad de cumplir con un trabajo en cierto tiempo y generalmente deberán pasar gran cantidad de horas avocados y enfocados a la tarea, sin la posibilidad de permitirse desconcentrarse.

Motivo #4: No eres buen comunicador

¿Sueles llevarte bien con las personas? ¿Trabajas bien en grupos? Si estas preguntas les resultan familiares, deberías haber aplicado a algún trabajo en los últimos años. Los dueños de las empresas toman muy enserio estas cuestiones hoy en día, y los diseñadores no se encuentran exentos.

Habrá momentos en los que deberemos trabajar solos, pero en otros, tendremos que colaborar con nuestros compañeros, seguir órdenes o darlas, entre otras cosas.

Ser un buen comunicador no significa solamente saber cómo tratar con colegas o clientes. Debemos recordar que el medio de trabajo del diseño en sí, es entregar un mensaje, y saber como realizar esto, es una función esencial.

Motivo #5: No respondes bien a las críticas

Cuando alguien nos dice que algo podría estar mejor, ¿sentimos una necesidad irrefrenable de golpearlo en el rostro? La crítica y la habilidad de incorporar diferentes puntos de vista a través de ella en nuestros trabajos y proyectos para hacerlos mejores, son una constante en el diseño.

Obviamente, no podemos ir por la vida golpeando gente, por lo que es muy importante entender que el criticismo es una parte importante del camino que hemos elegido. A nadie le gusta que le digan que sus ideas no son buenas, pero muchas veces, no sirve de nada discutir.

Si somos Freelancers, y nuestro cliente (que no es diseñador) quiere cambiar algo del diseño que no funciona o criticarlo incluso de mala forma, es recomendable saber comerse el orgullo y aceptarlo de la mejor forma, si de veras queremos que nos paguen por el trabajo.

Hasta no tener una posición acomodada y pagar lo que se dice aquí el derecho de piso, deberemos aceptar las críticas y figurativamente, comerlas. Ya llegará un momento en el que podremos decidir no tomar tal o cual trabajo, o que tengamos la última palabra.

Motivo #6: No eres bueno brindado ideas

El muy nombrado hoy en día brainstorming, es extremadamente necesario en diseño, sin la habilidad de aportar ideas, somos tan buenos como la nada misma.

Cualquier diseño parte de una idea. La originalidad lo es todo en el mundo del diseño. Incluso los mejores diseñadores se taran alguna vez, pero los verdaderamente buenos saben superar estos momentos con todo ímpetu y salir airosos.

Motivo #7: Eres muy desordenado

El diseño requiere una buena capacidad de organizarse. Esto no debería sorprendernos. Todo empieza en nuestro lugar de trabajo, si se trabaja en un ambiente ordenado, donde las cosas se encuentran fácilmente, seremos más productivos. Pero esto es solo un aspecto.

Necesitamos organizar nuestra agenda de manera adecuada, el diseño mismo es una tarea de organización constante, la información necesita tener un sentido para que aquellos que lo vean lo entiendan de forma satisfactoria. El diseño es, a grandes razgos, el arte y la ciencia de la organización visual.

Motivo #8: Eres vago

La vagancia es enemiga del buen diseño, una vez que nos graduamos de la universidad, nos enfrentaremos a un trabajo full time. Si hemos elegido una carrera de diseño, necesitaremos entregar las tareas en tiempo y forma para lograr avanzar como profesionales.

Si deseamos que nos paguen, deberemos trabajar, y trabajar bien, practicar durante horas y no flaquear en el intento.

Motivo #9: Odias no ser físicamente activo en el trabajo

Vamos a ser sinceros, diseñar no es hacer ejercicio y es quizás uno de los trabajos más sedentarios que existen. Pasarás gran parte de tus días sentado en una silla, conociendo en profundidad tus herramientas de trabajo: monitor, teclado, mouse y tableta.

Si queremos mantener cierta actividad física constante, deberemos hacerlo en nuestro tiempo libre.

Motivo #10: No te gusta aprender

Si nunca hemos sido buenos alumnos, y seamos honestos, no es física nuclear, Diseño es uno de los títulos más fáciles de conseguir, pero por otro lado, requiere una constante actualización para permanecer en el mercado. Algunas personas disfrutan aprender, sobre todo si se trata de algo que los apasiona, pero otros, no tanto.

Todo el tiempo salen versiones nuevas de programas que debemos conocer, nuevas tecnologías que hay que absorber y manejar, en todo tipo de medios. Aprender cosas nuevas y cambiar aquello que conocíamos es una gran parte del trabajo.

Fuente: kabytes

50 frases que matan la creatividad





Por Alberto López Correa

En los años 80, Dave Dufour acuñó una lista de sencillas frases capaces de acabar de un plumazo con cualquier idea. ¿Quien no ha oído alguna vez una sola de estas frases?.

1. En nuestro caso es diferente.
2. Ya lo hemos intentado antes.
3. Cuesta mucho.
4. No es mi trabajo.
5. Estamos demasiado ocupados para eso.
6. No tenemos tiempo.
7. No tenemos suficiente ayuda o gente para hacerlo.
8. Es un cambio demasiado radical.
9. A la gente no le va a gustar.
10. Va en contra de la política de la compañía.
11. Los sindicatos van a protestar.
12. Eso aumentará la burocracia.
13. No tenemos permiso.
14. Volvamos a la realidad.
15. No es nuestro problema.
16. No me gusta la idea.
17. No digo que no sea así, pero…
18. Vas adelantado dos años a tu tiempo.
19. Ahora no es el momento.
20. No está en el presupuesto.

21. A mi no me vas a enseñar nada nuevo.
22. Bien pensado, pero no es práctico.
23. Pensémoslo mejor.
24. Seremos el hazmerreir de la industria.
25. Otra vez eso no…
26. De dónde te has sacado eso?
27. Nos hemos arreglado perfectamente hasta ahora.
28. Nunca se ha intentado.
29. Pongamos eso como idea de baja prioridad.
30. Hagamos un comité.

31. En nuestro lugar no funcionaría.
32. El comité ejecutivo nunca lo aprobará.
33. No encuentro la relación.
34. Mejor consultarlo con la almohada.
35. No se puede hacer.
36. Es demasiado problema cambiar.
37. No da beneficios por sí solo.
38. Es imposible.
39. Conozco una persona que lo intentó y la despidieron.
40. Siempre lo hemos hecho así.

41. A la larga perderíamos dinero.
42. No tentemos a la suerte.
43. Ésto es lo que se puede esperar de un novato.
44. ¿Alguien lo ha intentado antes?.
45. Pensémoslo más detenidamente.
46. Tenemos que rendir cuentas a los accionistas.
47. No sueñes.
48. Si no está roto no es necesario arreglarlo.
49. Demasiado bonito para ser verdad.
50. Es demasiado trabajo.

Fuente: Managers Magazine

Cómo medir la creatividad e innovación: 14 indicadores clave

 

Creatividad e indicadores a tener en cuenta, a la hora de definir una idea por: Carolina Borbón 



“La creatividad es un proceso humano, no necesariamente lineal, mediante el cual se tiene como resultado un producto novedoso y de utilidad para el individuo, grupo o colectivo”
(Paz, 1998: 11)


Conceptualización

Es de hacer notar en este concepto la noción de proceso y producto, pero también la forma cómo se llega a obtener ese producto. Incluye además la utilidad que puede tener el producto creado, y eso viene determinado por el beneficio que tal acción trae. Los caminos de la creatividad con frecuencia no van en línea recta, sino que hay una serie de atajos y senderos que otros no han seguido, porque como decía Einstein: quienes siguen los caminos que otros han trazado, sólo llegará a donde ellos ya han llegado.

El concepto de creatividad está asociado al de creación, aunque la real academia describe “crear “como: el arte de sacar o hacer algo de la nada (Santillana, 1999: 308); es evidente que esto nos remitiría a una parálisis existencial de grandes proporciones y negaría los grandes avances que ha tenido el hombre desde sus orígenes. Sería más interesante y pertinente vincular la creatividad a la “innovación útil” (Marín, 1998), ya que el mismo concepto permitiría relacionar el acto creativo con la aparición de algo nuevo, y además, de beneficio para la sociedad, grupo o individuos.

Aldana (1996) además revisa las características del pensamiento creativo y el pensamiento no creativo, y señala los siguientes aspectos:

  • Pensamiento No creativo Vs Pensamiento creativo
  • Rigidez Flexibilidad
  • Trivialidad Imaginación
  • Elaboración Improvisación
  • Opacidad Transparencia
  • Pobreza relacional Actividad Combinatoria
  • Pobreza ideacional Fluidez

Estas características del pensamiento creativo y no creativo, inducen a pensar que hay diversas formas de activar el pensamiento y buscar soluciones a las situaciones que se plantean, ya sea en el hacer cotidiano o en otros quehaceres: profesional, laboral, ideológico, organizacional o comunitario. De allí la necesidad de activadores o desencadenantes de la creatividad, a partir de los cuales el ser humano puede participar de un ejercicio mental permanente para generar ideas, y también para ponerlas en práctica u operacionalizarlas.

La creatividad, o la idea genial, puede en ocasiones llegar por azar, pero fundamentalmente es un problema de búsqueda y actitud, de preparación y oportunidad, de ensayo y error…y de equivocarse temprano, sin temor, como si la equivocación fuese un detonador para el avanzar.

El análisis de lo que pareciera antítesis entre el pensamiento creativo y el no creativo descrito en el cuadro anterior, nos debe llevar a revisar el sentido de la fase de elaboración (que aparece descrita más adelante en los indicadores) como elemento fundamental de la creatividad. Llegamos a tener grandes logros en aquello que nos esmeramos; lo demás es cuestión de suerte o casualidad. Y más importante que la casualidad es la causalidad, ya que esta es una actitud que tiene que ver con la persona, en la generación voluntaria de nuevas ideas para transformarlas en aliadas de nuestro diario quehacer.

Indicadores de creatividad

Antes de abordar el tema de los activadores de la creatividad es importante destacar cuáles son aquellas características que nos indican que en algún producto o idea…hay creatividad. ¿Cuáles son esos indicadores? A continuación se describen algunos de ellos, presentados por Ricardo Marín y Saturnino de la Torre (1991). Los autores señalan una serie de factores como indicadores de la creatividad que sirven para obtener información sobre el estilo y el potencial creativo de las personas. Estos indicadores básicos suponen una valoración y comprensión del propio proceso creador, resumidos de la siguiente manera:

  • 1. Originalidad: Hace referencia a lo nuevo, único, irrepetible y auténtico.
  • 2. Flexibilidad: se opone a la rigidez, a la inmovilidad, a la incapacidad de modificar comportamientos y generar nuevas respuestas frente al cambio y a situaciones novedosas.
  • 3. Productividad o Fluidez: Se refiere a la cantidad de respuestas y soluciones dadas por el sujeto ante una situación. Para evaluar este rasgo, los tests verbales contabilizan el número de respuestas, y los tests gráficos, el número de imágenes que la persona ha construido.
  • 4. Elaboración: Tiene relación con el proceso y organización de la información, valorándose positivamente la capacidad de las personas para expresarse con la mayor precisión posible.
  • 5. Análisis: Es la capacidad para descomponer mentalmente una realidad en sus partes. El análisis suele centrarse en la facultad para distinguir y diferenciar unos conceptos de otros.
  • 6. Síntesis: Relacionado con la capacidad de elaborar esquemas, organizar la información y extraer los rasgos más valiosos.
  • 7. Apertura mental: Hace referencia a la posibilidad que tiene la persona para afrontar retos y obstáculos y resolverlos, buscando la mayor cantidad de alternativas posibles.

  • 8. Comunicación: Es la capacidad de transmitir y compartir mensajes, productos y descubrimientos con otras personas.
  • 9. Sensibilidad para los problemas: Empatía para percibir y descubrir situaciones difíciles y problemáticas. Cada persona trata de encontrar la mejor solución posible.
  • 10. Redefinición: Capacidad de encontrar usos, funciones, aplicaciones y definiciones diferentes a las habituales. Atribuir funciones y fines que no eran inicialmente los previstos o los que contribuyeron a elaborar el objeto.
  • 11. Nivel de Inventiva: Habilidad para percibir la realidad y transformarla parcial o totalmente.

A estos indicadores, puede adicionarle los siguientes:

Expresión: La capacidad de sacar de adentro, con fuerza (del lat. exprimiere, ex – presión) Es un rasgo fundamental para indicar la creatividad. A mayor capacidad de expresión, mayor posibilidad del individuo para liberarse de ataduras y romper esquemas y estereotipos inhibidores de la creatividad (Paz, 2004)

Sentido del Humor: La ocurrencia, el chiste, la risa, la alegría; son factores fundamentales para activar y mantener la creatividad. Difícilmente vemos seres creativos cargados de aburrimiento, apesadumbrados. La luz de la creatividad acaba con muchas sombras. (Paz, 2004)

El Factor Sorpresa: La persona creativa con frecuencia nos sorprende con algo fuera de lógica o inventado del acto mismo de los acontecimientos. Muchos cómicos y humoristas como Chaplin, son fieles representantes de este indicador de creatividad. Quien nos sorprende… ¡Nos despierta de lo cotidiano! 
 
Fuente: Negocios y Emprendimiento 

¿Qué es la imaginación? Tipos, umbrales, estimulación, inventiva, teorías


La imaginación

Por Eduardo Raymundo Ramos Plaza

Introducción

Las imágenes con las que operan el ser humano no se limitan a la reproducción de lo directamente percibido, ya que puede ver también mediante imágenes lo que no ha percibido directamente, así como puede ver algo que no existe en absoluto y algo que no existe en realidad en forma concreta. No obstante los hombres como seres actuantes no sólo observan y reconocen el mundo, sino que también lo modifican y lo transforman, ya que para poder transformar primero debe hacerse mentalmente. Dicha exigencia la cumple la imaginación, dado que está inseparablemente vinculada con nuestra aptitud de modificar el mundo, de trasformar activamente la realidad y de crear algo nuevo.

Para Piaget quien representa la postura genética, la imaginación conduce al problema de la técnica o mecanismo estructural, en donde cuestiona la realidad que existe entre la imitación y la imagen mental, considerando la imitación como un simple prolongamiento de las acomodaciones características de la inteligencia sensorio-motora y la imagen mental como una imitación interiorizada. Distingue diversos tipos de conducta, como son:

1. La imitación diferida da inicio en ausencia del modelo.
2. El juego simbólico o juego de ficción desconocido en el nivel senso-motor.
3. Dibujo o imágenes gráficas, en su inicio hay un intervalo entre el juego y la imagen mental.
4. Imagen mental, no se encuentra huella alguna en el nivel senso-motor y aparece como imitación interiorizada.
5. El lenguaje, el cual permite la evolución verbal de acontecimientos no actuales.

Luria por el contrario, identifica la imaginación como la capacidad de fantasía que tiene el hombre, aunado a ello, distingue diferentes niveles de imaginación, como es la imaginación reproductora que difiere de la creativa, a la vez que identifica que hay distintas causas que motivan la imaginación, la cual puede estar sólidamente relacionada con las experiencias concretas que determinan que se de un pensamiento lógico-verbal. Dice que la vida social y la práctica cotidiana son elementos fundamentales para igualar el grado de imaginación o fantasía que se da en las personas de acuerdo a su contexto.

Por su parte Vigotsky llama imaginación o fantasía a la actividad creadora del cerebro humano, basándose en una combinación, identificando a la imaginación o fantasía con lo irreal; lo que no se ajusta a la realidad y que por lo tanto carece de valor práctico. Plantea que hay cuatro formas básicas que ligan la actividad imaginadora con la realidad.

La primera forma, es la vinculación de la fantasía y la realidad, la cual está compuesta de elementos tomados de la realidad y que son extraídos de la experiencia anterior del hombre.

La segunda forma, es cómo se vincula fantasía y realidad, la cual no se realiza entre elementos de construcción fantástica y realidad, sino entre productos preparados de la fantasía.

En la tercera, se identifica la relación entre la función imaginativa y la realidad, la cual se da un alcance emocional que se manifiesta por los sentidos expresados en imágenes.

La cuarta, se encuentra conectada con las antes mencionadas, pero se diferencia sustancialmente en la medida en que puede representar algo completamente nuevo, no existente en la experiencia del hombre ni semejante a ningún otro objeto real.

Si te interesa leer el artículo completo sigue este enlace Psicología para Estudiantes

Diez Actitudes y Habilidades que Practican los Creadores e Innovadores



Por Matti Hemmi

¿Puede cualquier persona ser creativa? ¿E innovadora? ¿Es algo que viene integrado en nuestro ADN? ¿O se puede aprender, adquirir, la actitud, capacidad, habilidad que te ayude a comportarte como tal? Para muchas personas la innovación, mezclada con la creatividad, es algo innato. O se nace creativo / innovador, o no hay nada que hacer.

Desde mi punto de vista, la famosa frase de Picasso, “que las musas me pillen trabajando” ha favorecido el que mucha gente piense que la creatividad te debe llegar, frente a la idea de que se puede generar a voluntad. De ahí que mucha gente mantenga, de forma más o menos inconsciente, condiciones poco propicias para el desarrollo de la creatividad y la innovación.

En estas reflexiones quiero presentar la idea de que las personas pueden desarrollar la creatividad y la innovación, siempre que estén dispuestas a practicar algunos comportamientos. Pero antes de continuar, voy a presentar mis definiciones de creatividad e innovación para que el manejo que hago de ambas no lleve a confusión.

Me gusta definir la creatividad como “la capacidad de generar ideas nuevas que aporten valor”. Y normalmente añado que esto puede aplicarse a cualquier área de la vida o de la empresa, y que tanto la novedad como el valor no tienen porque ser necesariamente absolutas. Vamos que no hace falta conceptualizar el post-it, para decir que la idea es creativa. Puede que una idea sea percibida como nueva y les aporte valor a una pequeña comunidad, y no lo haga para otras. Para los que lo hace, la idea será creativa.

Por ejemplo, en una empresa el hecho de usar una televisión como pantalla para anunciar a los visitantes los productos que ofrece, puede no ser creativa porque es algo que hacen desde hace mucho; sin embargo, para un hotel el hecho de que los invitados puedan, según llegan a la recepción, seleccionar sus habitaciones mirando como son por dentro en una pantalla de televisión colocada en el mostrador, puede ser percibido como muy creativo.

Insisto por ello en que la novedad y el valor son subjetivos, y tienen mucho que ver con el contexto al que se circunscriben. A veces el simple hecho de sacar una idea de su contexto, y colocarla en otro, produce novedad y genera valor, mientras que en el contexto del que provenía, se consideraba ya como algo normal, e incluso manido..

En cuanto a la definición de innovación, utilizo una definición semejante, aunque con un par de matices fundamentales.

Me gusta usar la definición que dice que la innovación es la “implementación de ideas nuevas que aportan valor cuantificable”.

Respecto a la definición de creatividad, la diferencia más importante es que aquí ya no hablamos de la capacidad de generar ideas, sino de la implementación de esas ideas. Y además, decimos que debe el valor debe ser cuantificable.

Suelo dejar el adjetivo cuantificable fuera de la definición de creatividad, porque en muchas ocasiones una idea nueva puede tener un valor percibido, y definirse como creativa en la empresa que se genera; sin embargo puede ocurrir que cuando finalmente se materializa la idea, el mercado no termina de reconocerle el valor, por lo que la idea no se llega a difundir, y el producto no llega a “cuajar” como le ocurrió por ejemplo al N-Gage de Nokia.

Pero volvamos a las actitudes, habilidades y cualidades que hacen que una persona pueda, desde mi experiencia, desarrollar su creatividad e innovación.

En mi opinión no es necesario que una persona cumpla todos los aspectos que a continuación describo para hacer más creativa y/o más innovadora, pero estoy seguro de que los que ya apuntan maneras en esta dirección, compartirán conmigo la idea de que de una u otra manera todas están presentes en aquellos momentos en los que nos mostramos creativos o innovadores.

Aquí va la lista:

1. Cree en sí mismos. Las personas que se atreven a generar nuevas ideas, y las que las implementan, tienen un alto concepto de sí mismos, creen en sus ideas, y tienen una alta autoestima. En definitiva, no necesitan la aprobación de los demás, y por ello se atreven a plantear sus nuevas ideas aunque desafíen la lógica de todos sus colegas.

2. Son sus mejores amigos. Las personas tendemos a juzgarnos de forma especialmente dura cuando las cosas no nos salen como queremos, o cuando los demás no nos muestran su aprobación. Las personas que crean e innovan, se tratan a si mismos como a su mejor amigo. No se insultan (“seré inútil”) cuando algo les sale de forma contraria a lo que esperaban. Saben leer el feedback negativo como información valiosa de la que pueden aprender, y al hacerlo protegen su corazoncito.

3. Difieren el juicio. Si bien este concepto está implícito en muchos de los otros aspectos que muestro en esta reflexión, los practicantes de la creatividad y la innovación, saben aplazar el juicio cuando se les ocurre una idea que suena a locura, por poco habitual, o incluso cuando alguien les plantea algo que por conocimientos o experiencia no les parece factible. O dicho de otro modo, saben contar hasta diez, pero no sólo en relación a lo verbal, sino también a lo mental. Es decir, que ni siquiera piensan, “menuda chorrada de idea se me/te ha ocurrido”.

4. Controlan el miedo al ridículo. Uno de los mayores enemigos de la creatividad es el miedo al ridículo, al fracaso, al que dirán. Las personas que saben generar ideas, o implementarlas o ambas cosas, saben que el miedo al ridículo es poco útil a la hora de generar ideas radicales, o incluso simplemente diferentes. No sienten miedo porque saben que contando ideas nuevas que a priori pueden llegar a parecer absurdas, pueden surgir ideas geniales.

Este fue el caso de Spencer Silver en 3M (http://solutions.3m.com.mx/wps/portal/3M/es_MX/Post-itBrand/Post-it/Resources/Four/), cuando decidió no deshacerse de un pegamento que no había funcionado como esperaba, y pegaba mal; no le dio vergüenza airear su “fracaso”, y lo compartió con la esperanza de que fuera útil para alguien. Cuando finalmente conoció a Art Fry, que buscaba un pegamento poco adhesivo para los papelitos que le servían de marca-páginas, los post-its estaban a punto de nacer como nuevo producto.

5. Creen en los QUÉ ambiciosos para después buscar los CÓMO. Para la mayoría de las personas, cuando se le plantea un objetivo, un qué, que le pilla más allá de su zona de confort (http://www.mattihemmi.com/2009/05/25/%c2%bfjuzgas-tus-juicios/), la respuesta más habitual es no seguir avanzando en pos de su consecución; no creen que puedan conseguirlo, y por tanto no buscan el cómo. Sin embargo, los desafiadores de la lógica, los creativos y los innovadores de este mundo, se pasan el día, creyéndose los “qués” ambiciosos, y buscando luego los “cómos”. A veces de forma consciente a base de practicar técnicas de creatividad, y otras, dejando que su inconsciente sea el que se ocupe de encontrar posibles a soluciones.

6. Se esfuerzan por conocer sus creencias limitantes. Muchas de las mejores innovaciones han surgido cuando alguien ha desafiado, e incluso reventado, el paradigma existente en un determinado campo. Las creencias son las gafas a través de las cuales miramos el mundo. No percibimos la realidad como es, sino como nuestras creencias poderosas, o limitantes, nos permiten. A la hora de generar nuevas ideas revolucionarias, es necesario salirse del freno que suponen las creencias limitantes. “¿Montamos una fábrica de ordenadores sin almacén?; “¿Y qué más?”; “¡Si hombre, y además podemos prescindir de los distribuidores!”. “¡Venga, déjate de chorradas! Las fábricas necesitan almacenes, y los fabricantes necesitan distribuidores para vender sus productos”.

Esta conversación bien podría haberse producido en más de una oficina central de algún fabricante de ordenadores, y en la que mientras las creencias limitantes de un colega, frenaban las ambiciones soñadoras de otro, un tercero en alguna habitación de colegio mayor, digamos que un tal Michael Dell (http://es.wikipedia.org/wiki/Dell), le daba un pensamiento más profundo a la idea, y concebía un modelo de negocio que ha hecho tambalearse a muchos grandes. Y todo por saber descubrir las creencias limitantes y esquivarlas.

7. Evitan etiquetar la realidad como “imposible”. En línea con varios de los puntos anteriores, las personas que no difieran el juicio, que son presa de sus juicios limitantes, que no saben creerse los qué ambiciosos, suelen defenderse de los ataques de los “locos” innovadores diciendo: “eso es imposible”. Eso sí, lo hacen sin tener conciencia de que están etiquetando la realidad, lo que es posible y lo que no, desde la ignorancia. Porque decir que algo es imposible, lleva implícito decir que “conozco todas las formas posibles en el mundo de hacer eso que otros se plantean y que yo veo como imposible, y sé que ninguna de ellas es efectiva“.

Sin embargo, es bien cierto que este mecanismo de defensa tiene grandes beneficios para mantener el status quo, para no estresar a nuestra mente, pensando e incluso aprendiendo nuevas formas de hacer que hasta hace poco no conocíamos. Sirva como ejemplo, la afirmación de Kennedy en 1961, en contra de la opinión de los científicos de la NASA de que el hombre llegaría a la luna antes de acabar la década.

8. Se atreven a decir “no sé cómo”. Como consecuencia de creerse los “qués” imposibles, los creativos, y los innovadores, desarrollan con facilidad una de las habilidades más difíciles de encontrar en las organizaciones: la humildad al servicio de la innovación. Decir, no sé cómo en los entornos corporativos requiere mucho coraje para mucha gente, salvo que no te importe lo que piensen los demás. Sin embargo, esto debería ser algo aceptado y obligatorio en las empresas; si siempre lo sé todo, significa que no estoy cambiando nada, que no me he puesto en situación de incompetencia en ningún momento, y que domino todo lo que hago. O dicho en otras palabras, que no me he atrevido a probar nada que no controle. Y claro sin riesgo no hay innovación. Para innovar, hay que enfrentarse al precipicio de la ignorancia, para luego descubrir que en realidad no es tan profundo, y puede bajarse uno andando y avanzar por el valle mientras se aprenden nuevas habilidades y conocimientos.

9. Se hacen muchas preguntas. Es evidente que si me atrevo a reconocer que no sé cómo conseguir algo que me he propuesto, o que me han propuesto, ya no me va a ser difícil, hacerme preguntas. Y no importa que no tenga las respuestas. Lo importante es que me haga preguntas, que confíe en mi inconsciente para buscar preguntas, pero sobre todo, que explore otras áreas, empresas, industrias, actividades, diferentes a la mía, ya que en ellas puede estar la respuesta a mis preguntas. Otra forma de encontrarla es atreverme a compartir mis dudas, mis preguntas con otras personas que pueden tener la respuesta, pero que no me la van a dar salvo que conozcan lo que busco.

Un ejemplo de esta actitud se atribuye a Einstein, cuando le preguntaban que porqué era tan listo. Él contesto que era por su madre. Que cada día que de pequeño volvía del colegio su madre no le preguntaba: “¿qué ha aprendido hoy?”. Le preguntaba en cambio: “¿Qué has preguntado hoy?”. Y esto hizo que desarrollara una gran habilidad y curiosidad por hacerse preguntas. Los seres humanos estamos más acostumbrados a responder preguntas, aunque sea inventándonos respuestas, que a hacernos preguntas.

10. Verbalizan “cuéntame más” cuando escuchan una idea que no les suena bien. Cuando las personas innovadoras dirigen a otras personas también se aplican estos mismos principios. Cuando alguien les cuenta una idea que desafía su lógica, cuando alguien les propone algo que les hace sentirse incómodos, los líderes innovadores hacen todo lo posible por diferir el juicio, y aunque su pensamiento sea, “menuda tontería”, lo que verbalizan con una sonrisa a su colega, colaborador, o jefe es: “cuéntame más”.

Precisamente porque son conscientes de la limitación de su conocimiento, porque no les cuesta preguntar, porque reconocen que no lo saben todo, y porque han aprendido a creer en lo imposible, dan el beneficio de la duda a cualquier idea, y no la niegan porque son conscientes de que su percepción de la realidad es parcial, y que puede haber información que aún no han recibido que sea crítica. O dicho de otro modo, puede que crean que sólo están viendo un trozo de carbón, cuando en realidad tienen delante un diamante en bruto.

Podría seguir enumerando comportamientos, actitudes y habilidades, pero confío en que con las que he descrito empiece a convencerse de que efectivamente es posible hacerse creativo y/o innovador, si alguien lo decide, y sobre todo, se atreve a practicarlo.

Buena suerte, y sobre todo, atrévase, la vida está hecha para ser vivida con intensidad, novedad, y aportando y dejando que nos aporten valor.

Que usted se re-cree bien.

Fuente: Making the invisible visible